30.4.09

Aclaración Bloguera

El martes anduvimos por acá, charlando sobre esto, y nos quedamos con la sensación de que una cosa no quedó clara. Cuando se dice que en estos años de crecimiento no mejoró la participación en la distribución de la torta de los dos deciles de ingresos más postergados, no se quiere decir que no haya mejorado su situación en los últimos años. Lo que se quiere decir es que su ingreso mejoró igual o menos que del conjunto de la economía. Distribución del ingreso no es que mejore la situación de los pobres, sino que la situación de los pobres mejore más rápido que la del resto.

27.4.09

Banca de desarrollo

Reenvío invitación a seminario de los amigos del CEFID-AR sobre un tema que ya varias veces hemos mencionado acá: la banca de desarrollo.


Documento de Trabajo N°20:
“Un estudio de casos sobre Banca de Desarrollo y Agencias de Fomento


Autores:

Claudio Golonbek – Emiliano Sevilla Investigadores de CEFID-AR

Documento de Trabajo N°21:
“Banca de Desarrollo en Argentina, breve historia y agenda para el debate

Autor:

Claudio Golonbek Investigador de CEFID-AR


Comentarios:

· Matías Kulfas, Director del Banco de la Nación Argentina

· Aldo Ferrer, Integrante del Plan Fénix

Miércoles 29 de abril de 2009 – 10:00 horas

Banco de la Provincia de Buenos Aires

Archivo y Museo Históricos “Dr. Arturo Jauretche”

Aula Magna “Dr. Arq. Alberto de Paula”

(Sarmiento 364, 1er. subsuelo )
E
ntrada libre y gratuita, no requiere inscripción previa

Para cualquier consulta, por favor dirigirse a informacion@cefid-ar.org.ar

Fear of deficit (miedo al déficit) del sentido común

El sentido común dice que el déficit fiscal es malo. El sentido común dice que emitir es malo. ¿Tiene razón el sentido común?

Ante una crisis económica de una enorme envergadura como al que estamos pasando se hace super necesario establecer políticas expansivas. Ya lo decía Keynes, ante un problema de demanda efectiva, el Estado tiene que ayudar a cubrir el bache dejado por el sector privado. En este contexto, un déficit fiscal es totalmente justificable.

Ahora bien, ¿como se financia ese déficit? El sentido común, con fear of déficits, se empieza a preocupar. Dice, no tenemos plata! No tenemos plata! Como que no? Si la emitís vos? El Banco Central es el que puede financiar los gastos del gobierno infinitamente (o hasta el tope de la reglamentación vigente en el país) al sector público. Con lo cual plata hay. El problema de financiar el déficit no es que no hay plata, sino las consecuencias que trae la financiación que el gobierno elije/puede realizar. Si el gobierno emite y el sector privado está necesitando mayor liquidez en pesos (porque, por ejemplo, se espera que se aprecie el tipo de cambio en el futuro), no pasa nada. Los portafolios se mantienen en equilibrio y no hay presiones ni inflacionarias ni externas. Ahora bien, si el gobierno está endeudado hasta las tapas y si todo el mundo espera que el tipo de cambio se incremente, lo más probable es que la emisión vaya a dólares generando una presión sobre el tipo de cambio. Una posibilidad para hacer frente a ese contexto es que el Banco Central suba la tasa de interés y vuelva más atractivos los títulos que emite, bajando la demanda de otros activos (en especial dólares).
Hay infinitas posibilidades. El punto que quiero marcar es que el hecho de emitir para financiar un déficit puede ser peligroso solo en algunos casos, no siempre. Dependiendo del estado de las variables macroeconómicas (tanto tipo de cambio y tasa de interés como de los indicadores de vulnerabilidad) y de las expectativas del sector privado (que muchas veces están relacionadas con estos niveles) los resultados de la emisión en distintos contextos son distintos.

Entonces? Tal vez el sentido común esté errado muchas veces. Tal vez ese sentido común piensa que toda emisión genera inflación (por una mayor demanda de bienes o por compra de dólares) y está errado.

En la actualidad es necesario actuar con políticas expansivas. No es claro que el incremento del gasto lleve a un mayor déficit (puesto que el gasto tiene efectos multiplicadores que incrementan el PIB y los ingresos del fisco), pero en caso de generarlo tampoco es claro que la Argentina vaya a una mega crisis. El manejo de la política cambiaria resulta crucial a la hora de manejar la crisis. La política de acumulación de reservas en conjunto con un tipo de cambio permitió tener más grados de libertad para las políticas internas. Subir el tipo de cambio gradualmente cuando gran parte del sector privado tiene expectativas de devaluación tiene sentido. No sólo por las consecuencias en términos comerciales sino también en términos financieros.

Nos vemos ahí!

26.4.09

Las ausencias de la política industrial

Reviso carpetas recolectando los artículos de Schvarzer para que en un tiempito estén disponibles para todo el que quiera consultarlos. Y cada tanto me encuentro con un artículo a medio escribir, una idea que tuvo sus primeras líneas, pero nunca fue concluida. Les dejo una, para el que quiera terminarla.



Las ausencias de la política industrial

Jorge Schvarzer
Mayo de 2008

La política industrial demanda una amplia gama de herramientas y decisiones que son tanto sectoriales como macroeconómicas. Estas últimas resultan esenciales, como se ha aprendido duramente durante el prolongado período de dólar atrasado, pero no son suficientes. Sostener un tipo de cambio adecuado (sobre todo en la Argentina, por la presión competitiva del agro pampeano), por ejemplo, es un hecho decisivo, igual que sostener ciertos equilibrios del modelo. A esa estrategia básica se deben agregar los otros elementos específicos de política que son inagotables; entre ellos se cuenta la creación de un Banco que financie las inversiones, la aplicación amplia y efectiva del compre nacional, el apoyo del sistema de ciencia y técnica, de las normas de standardización y calidad, etc. Esas políticas deben acompañar a la macro para que la industria crezca como debe, y se necesita, y no como una consecuencia más o menos espontánea de una devaluación salvadora de la coyuntura.

24.4.09

Los indignados

Por Lorelei



Por estos días, los trabajadores de los medios de comunicación dedicaron columnas enteras a expresar su indignación con la clase política. Si bien esto no es nuevo, el malestar que parecen sentir “los analistas de la realidad” se agudizó luego de los rumores del oficialismo de presentar candidaturas testimoniales. Aunque probablemente el más vapuleado por su conducta sea el oficialismo, el resto de los políticos también es fuente de crítica por armar alianzas electoralistas de algún modo testimoniales. Puntualmente Lanata en la columna de su nuevo programa lamentaba el vacío de contenido que mostraba esta campaña, la falta de propuestas, etc, etc.. Ahora bien, si uno observa las tapas de los diarios, los programas periodísticos de radio o TV encuentra que los periodistas hace meses se muestran obsesionados por descubrir “quien va con quien”, que alianzas se avecinan o cuales se rompen, acercándose cada vez más al estilo de programa de TV vespertino que tan buenos réditos dio a figuras como Graciela Alfano o Moria Casán. Ellos, si bien se sienten indignados con los políticos en general, tampoco hacen mucho por ponerle un poco más de contenido a la discusión electoral. Caso excepcional fue el de Zloto y Tenenbaum el martes pasado cuando entrevistaron a Michetti donde al margen de manifestarle su falta de coherencia a la hora de criticar las candidaturas testimoniales le preguntaron y repreguntaron por distintos temas con “contenido” como las retenciones, la redistribución del ingreso, la edad de imputabilidad de los menores y la política de salud reproductiva en relación con su vinculo con el clero. Lamentablemente la candidata no testimonial del PRO dijo estar muy obsesionada por los problemas de los porteños así que mucho no sabia sobre los temas que abocan a la Nación.

Al margen de las pobres respuestas de la candidata porteña, creo que los trabajadores de los medios entienden que una primicia de cartel (X primero, XY segundo) vende más que cualquier contenido por más sentimiento de indignación q quieran mostrar.

23.4.09

Congreso Anual de AEDA

Mando el chivo. Favor de difundir.


Llamado para la presentación de Papers para el Congreso Anual de AEDA (Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina): “Oportunidades y Obstáculos para el Desarrollo de Argentina. Lecciones de la post-convertibilidad”
El evento se realizará en la Ciudad de Buenos Aires el 7 y 8 de Julio del corriente.


CONGRESO ANUAL 2009

“Oportunidades y Obstáculos para el Desarrollo de Argentina. Lecciones de la post-convertibilidad”

Buenos Aires - 7 y 8 de Julio

CONVOCATORIA

Invitamos a presentar ponencias para participar en el Congreso Anual de AEDA. El Congreso tendrá como eje central el tópico que hemos elegido como título pero serán igualmente bienvenidas aquellas contribuciones de carácter teórico, así como relativas a otros países de América Latina u otras etapas históricas que contribuyan al debate.
En estos últimos años, nuestro país ha experimentado un viraje político y económico significativo respecto a la trayectoria adoptada desde mediados de los años 70. Este viraje ha impulsado un período de vigoroso crecimiento y modificado aspectos sustanciales de la dinámica económica. El mundo también se ha transformado profundamente. Pero ninguno de estos procesos se encuentra aún definido ni mucho menos concluido. Los márgenes de acción y los caminos a seguir están abiertos y por ello cobra especial importancia la construcción de una agenda de política económica creativa, sustentada en los mejores análisis. Por lo tanto, se busca reunir la producción
intelectual más relevante y generar un espacio propicio para la renovación de propuestas y la identificación de los desafíos principales que la política económica nos depara en el próximo quinquenio.

Se programarán sesiones simultáneas sobre los siguientes ejes temáticos: estructura productiva, inserción internacional, mercado de trabajo, crecimiento y distribución del ingreso; Argentina frente a la crisis financiera internacional; modelos de desarrollo económico en América Latina; el Estado y sus finanzas; estabilidad macroeconómica y política económica.
A su vez, se realizarán paneles de debates, integrados por destacados especialistas de nuestro país y el extranjero, sobre los temas más salientes de la coyuntura política y económica.

Cierra el congreso: Ha-Joon CHANG (Cambridge University)


FECHAS CLAVE:
Envíos de resúmenes: 2 de Mayo
Difusión resultados selección de trabajos: 26 de Mayo
Recepción de trabajos (versión final): 15 de Junio

NORMAS DE PRESENTACION:
Resúmenes.
La extensión mínima será de una página y el máximo de tres páginas a espacio simple, letra Times New Roman 12. Se deberá incluir título del trabajo, nombre y pertenencia institucional de los autores, dirección de correo electrónico. Se admitirán trabajos en castellano, inglés y portugués.
Los resúmenes deben ser enviados a correoaeda@gmail.com
Artículos.
La extensión sugerida es de 20 páginas a espacio simple, letra Times New Roman 12. El
formato del archivo deberá ser pdf. Las tablas y gráficos deben incluirse en el texto
principal.

Bien ahí, esa medida con evidente sentido electoral

Que lindo que sigan pasando cosas como éstas, a pesar de que no lleguen a alterar sustancialmente esto.

21.4.09

La cajita feliz

Me parece que está predominando una postura conservadora en la política económica actual. El miedo principal es la corrida contra el dólar y la fuga de depósitos. En términos políticos, se quiere evitar el helicóptero. Ése es el objetivo principal.

En segundo plano, está la voluntad de defender el empleo y el nivel de actividad. Pero, en el corto plazo, hay miedo de que gastar guita (con déficit fiscal) alimente la fuga, como dijo Coek el otro día. Y evitar el estallido, en tiempo de elecciones, es fundamental.

Esta es la versión coherente de por qué, por ejemplo, se rechaza aumentar el subsidio de desempleo. La otra versión, de claro cuño ortodoxo, sería la idea de que ahora, en el medio de la recesión mundial más grande de los últimos ochenta años, hay que cuidar la caja.

Personalmente, no creo que haya que ser tan restrictivo con el gasto. Tampoco sé si llego a la del 0,33%. Pero algo hay que gastar. Sino, ni con todo el Ministerio de Trabajo ni nadie vas a lograr evitar que se sigan perdiendo decenas de miles de puestos de trabajo.

Pero aún si te ponés conservador y considerás que no se puede gastar más, habría que buscar fuentes de recaudación adicionales. Si además lo que decimos es que un billete en manos de gente de guita es un potencial dólar fugado, mejor cobrárselo en impuestos y gastarlo en obras o transferencias a gente pobre.

Si algo mostró el kirchnerismo que sabe hacer es inventar nuevas fuentes de recaudación en tiempos en que la caja cae... llamalo 125, suba de retenciones a la minería y al petróleo, afjps estatizadas, o como te guste. Me acuerdo el día que estatizaron las AFJP, que le decía a Coek que la caída de la caja es al kirchnerismo lo que la caída de la tasa de ganancia es al sistema capitalista: es su motor, lo que lo lleva a la innovación constante.

Ahora iría por un impuesto a la herencia y multiplicar varias veces el de ganancias personales (gravando ganancias financieras, entre otras exentas). Políticamente me parece mucho más simple esto que la ley de radiodifusión, estatizar las afjps o muchas otras cosas que el kirchnerismo cree que puede hacer (y muchas veces demuestra que sí).
No digo una gran reforma impositiva, pero sí clavar un par de impuestos grosos y bien progresivos, o incluso simplemente levantar exenciones.

Claro que esto va a contramano de una de las últimas medidas impositivas del gobierno, que a pedido de la CGT subió el mínimo no imponible, poniendo guita en manos de tipos que ganan más de siete lucas, que como Coek señalaba, parecen tener alta propensión a la fuga.

Si no vas a darle al déficit, por el tema de la fuga, entonces a seguir agrandando la caja. Sino bueno, sigamos como los últimos seis meses, viendo como la economía cae y la gente se va quedando sin trabajo. A ver si, ya que estamos, avanzamos con ese temita tan postergado, ese de la distribución del ingreso... se acuerdan de eso?

19.4.09

Giberti y el agro

Pego una nota a Giberti que le hicieron en Perfil. Probablemente lo más lúcido que se vio para defender la 125 y explicar el retroceso que significan los pools de siembra. Un maestro.

Reportaje a Horacio Giberti: “Se comerá más polenta que carne”

Magdalena Ruiz Guiñazú* Publicado el 17/3/2009 13:30:00 (714 Lecturas)

Tiene 91 años y las ideas muy claras. Fue secretario de Agricultura y una ley de explotación de tierras lleva su apellido. Lúcido ingeniero, opina que tanto las entidades agropecuarias como el Gobierno no fundamentaron las bases de su enfrentamiento. Y a un año del inicio del conflicto rural, fustiga a los pools de siembra y afirma que habrá crisis alimentaria. Polémico. Esclarecedor.




Mientras los temas de las relaciones campo-Gobierno, Gobierno-campo, se entretejen desde hace ya un año con nuestras vidas, conversamos animadamente –en un coqueto departamento de Caballito, poblado de recuerdos– con el histórico ingeniero Horacio Giberti. Como secretario de Agricultura, fue el autor de la ley que lleva su nombre y, desde sus notables 91 años, recuerda que ésta comenzó a elaborarse en 1973.

—Se hizo un proyecto que demoró varios meses –recuerda, y se apura en añadir modestamente:– se lo llamó ley Giberti, pero corresponde aclarar que no la escribí yo, sino que la redactó uno de mis asesores, el Dr. Augusto Reinhold, especialista en legislación agraria. Desde luego que, como amigos, veníamos conversando sobre ella desde mucho tiempo antes. Teníamos ideas comunes y, repito, la redactó él porque, como especialista, tenía una visión de conjunto que, desde luego, no deja de reflejar mi propio pensamiento básico. Se la dio en llamar ley Giberti porque en 1974 ya comenzaba a accionar la siniestra Triple A: yo había sido amenazado junto con mi subsecretario, y no me pareció prudente exponer a Reinhold siendo yo responsable de los fundamentos que, luego, él escribió. No quiero dejar de rendirle justicia.

—¿Por qué cree usted que, a pesar del tiempo transcurrido, los sociólogos especializados en temas agrarios aún la recuerdan?

—Era una ley muy amplia. Tenía más de 90 artículos y pretendía, en un cuerpo de ley, incorporar principios que ya estaban en la legislación argentina, y otros que eran totalmente nuevos. Creo que lo que puede dar una idea del espíritu de una ley son sus primeros artículos. Allí, se señalaba que el Estado aseguraba la propiedad de la tierra cuando ella cumplía su función social. Esto nunca había sido definido claramente en términos legales, y ahí se explicitaba que “la tierra cumple su función social cuando produce de acuerdo a la conservación del recurso y cuando se atiende a una justa distribución del ingreso generado”. Esas eran las condiciones que significaban el cumplimiento de la función social. Y la tierra que se ajustaba a ellas tenía asegurado el derecho de propiedad. En cambio, aquella que no cumpliera esas funciones podía ser expropiada por el Estado al comprobarse, por ejemplo, que llevaba 20 años sin producir.

—¿Sin ninguna indemnización?

—En esos casos, no.

—¡Convengamos que era altamente polémica, ingeniero!

Giberti se sonríe.

—Sí, fue polémica, pero recuerde que el país pasaba por un momento político muy especial. Quizá por eso se exageraron bastante los alcances de esa ley.

—Bueno, era una especie de reforma agraria, ¿no?

—No. Diría que no. Justamente, en forma contemporánea, yo hice un trabajo como tarea académica que consistía en definir (para mí, claro) el concepto de reforma agraria. Y señalaba justamente que esa ley no podía calificarse como tal aun cuando modificara bastante la legislación vigente. Una reforma agraria va mucho más allá que una simple legislación acerca de la tenencia de la tierra, porque abarca muchos otros conceptos económicos y sociales. Sobre todo, un cambio muy rápido y profundo en las formas de producción y la tenencia de la tierra.

—Y tantos años después, ingeniero, ¿cómo ve la situación por la que atraviesa el campo argentino?

—Obviamente, son tiempos muy distintos. En aquellos momentos, nuestra preocupación fundamental era fomentar la productividad como única forma de aumentar la producción ya que, por ejemplo, en la región pampeana la tierra ya estaba ocupada en su totalidad. Si no se producía más por hectárea, era imposible aumentar la producción agropecuaria pampeana. Uno de los obstáculos, considerado entonces muy importante, radicaba en que había bastante cantidad de propietarios que trabajaban medianamente, o mal, extensiones grandes que, aun así, les generaban un alto ingreso. Sin demasiada tecnificación, tenían una administración muy sencilla. Hoy, la situación es totalmente distinta. Quiero decir que aquella ley, si bien tiene principios que permanecen siendo válidos, también apuntaba a mejorar una situación que ya no existe.

—A la luz, entonces, de aquella experiencia, ¿cómo observa esta situación atípica que, desde hace un año ya, estamos viviendo?

—Las características de la producción actual son, para mí, las siguientes: evidentemente, en su mayoría, los productores agropecuarios apuntan a aumentar la productividad. Por eso, justamente, ha aumentado tanto en una superficie que ya estaba ocupada. Pero me parece que, paralelamente, ha habido una gran concentración de la producción, porque buena parte de esta producción ha pasado a estar en manos de arrendatarios, a veces por períodos de una sola cosecha.

—¿Usted se refiere a los “pools”?

—Sí. A ese tipo de contrataciones que, en realidad, son actividades financieras que buscan una utilidad grande en un período breve. Si mañana esa producción agropecuaria deja de tener márgenes grandes, salen de ella y van hacia otra actividad. Por eso estas entidades trabajan sobre tierra arrendada de mayor agilidad financiera que si fuera propia. Lo hacen con máquinas contratadas. En una palabra, en mi opinión, no son empresas estables propiamente dichas. Como empresa de negocios no está mal, pero es, digamos, una empresa de riesgo que apunta fundamentalmente a buscar alta rentabilidad en poco tiempo. No busca la permanencia. Y esto, en el sector agropecuario, es serio. ¿Por qué? Pues porque si bajan los precios, como está ocurriendo ahora, todas esas actividades van a pasar a otras áreas. En vez de ser elementos anticíclicos, agravan el ciclo. Cuando la producción agropecuaria está en manos de verdaderos empresarios, sobre todo productores medianos y pequeños, hay una permanencia en la actividad que resiste los malos precios y, desde luego, aprovecha los buenos. Pero, insisto, allí hay una permanencia. Es una actividad que se arraiga en el contexto social. En una palabra: lo que ocurría con el chacarero tradicional, que no solamente trabajaba allí sino que lo hacía con toda su familia, que también vivía años enteros en esas tierras. Ese chacarero compraba y vendía en el lugar propiamente dicho. En cambio, estas empresas, estos pools, se abastecen en sus sedes sociales y en grandes cantidades, lo cual les permite lograr mejores precios pero no son un elemento de desarrollo local. Por eso, insisto en que ha habido un cambio estructural que no es satisfactorio. Hoy, el 20% de los productores está entregando alrededor del 80% de los granos. Me parece que es un grado de concentración que no es saludable y que provoca una estructura agraria endeble con ingresos locales que se transfieren a los centros de administración.

—Los chacareros no dicen eso, ingeniero...

—Los que quedan no dicen eso, pero hoy no son mayoría. Se defienden como pueden. Desde luego. Pero yo opino que por parte del sector agropecuario no se está transmitiendo la verdadera estructura agraria. Se habla como si fuera un todo de empresas con las características que le acabo de señalar.

—¿Qué piensa de las retenciones?

—El tema de las retenciones debe ubicarse dentro del panorama nacional. En la Argentina, la producción pampeana goza de una gran ventaja, como sus condiciones naturales, y el tipo de cambio para exportar esa producción puede ser menor que el que corresponda a otras actividades. Por ejemplo, industriales o también agropecuarias, pero no pampeanas. De allí nace la necesidad de tipos de cambio diferenciales, porque un tipo de cambio que permita exportar adecuadamente las producciones pampeanas es insuficiente, por ejemplo, para las no pampeanas. Esa necesidad de tipos de cambio diferenciales viene de antaño en la economía argentina, y se ha resuelto de distinta manera. Una: creando verdaderamente tipos de cambio distintos, según sea el producto exportado. Otra: fijando un tipo de cambio único, pero estableciendo retenciones que, en realidad, implican el mismo alcance que el tipo de cambio diferencial. La otra solución fue, en momentos de comercialización estatal, que el Estado, por su cuenta, estableciera los precios y, en realidad, tipos de cambio diferenciales. Las retenciones deben considerarse dentro de ese marco y son, para mí, necesarias. Lo que se puede discutir es su magnitud.

—¿El 35% le parece correcto?

—Mire, aquí hay un problema que atañe tanto al sector agropecuario como al Gobierno. Tanto uno como otro han discutido ampliamente (y hasta se han insultado), pero han presentado muy pocos estudios objetivos de modelos de producción que indiquen cuál es la verdadera situación económica y financiera. Con los pocos elementos de que dispongo, le diría que, hasta hace unos meses, el ingreso asegurado para el productor agropecuario medio, con las retenciones existentes, era muy satisfactorio. Ahora, la situación es distinta, pero no olvidemos que estamos en otra cosecha. Termina la cosecha gruesa del año pasado. Tendría que empezar una nueva, y nos encontramos con que hay cinco o seis millones de toneladas acumuladas en el campo.

—En las bolsas...

—Sí. O sea que hay cuando menos un grupo de productores del agro que tienen la suficiente capacidad financiera como para soportar un año agrícola entero sin vender. Esto está indicando que, por lo menos un grupo, tuvo un ingreso muy satisfactorio. Si no, no hubiera podido guardar.

—Ingeniero, disculpe mi ignorancia, pero ¿cuál sería la objeción a este almacenamiento? ¡Enhorabuena que la tierra produzca y se pueda acopiar!

—Claro que sí, pero entonces no es compatible tener cinco o seis millones de toneladas acumuladas sin vender y proclamar que la situación del campo es desesperante.

—Pero, ¿acaso la sequía no es desesperante?

—Desde luego que la sequía ha sido muy seria, pero felizmente se está aliviando, aunque cuando llueve intermitentemente las cosas no se arreglan de un día para el otro. Los efectos perniciosos se han marcado, pero todo eso se va a sentir en el futuro.

—¿Por qué piensa usted que se ha llegado a este nivel de confrontación cuando recién ahora, después de un año, se ha logrado que haya una mesa de discusión conjunta entre el Gobierno y el campo?

El ingeniero Giberti se ríe quedamente.

—Mire, mi experiencia es una cosa, y acertar en las ideas es otra. Además, cada uno tiene conceptos básicos que pueden ser distintos a los de otros. Cada uno de nosotros interpreta que lo mejor es aquello que más se adecua a su forma de pensar. Con esto le estoy diciendo que lo que yo considero mejor puede no serlo para otro. En el caso del productor agropecuario, pienso que, desde el comienzo de este entredicho, que ya lleva un año, ha habido profundos errores tanto del Gobierno como de las entidades agropecuarias. Y le explico: el Gobierno, porque toma una serie de medidas fundamentales que, en principio, están bien, pero prácticamente no las fundamenta ni las explica. Por ejemplo, cuando se establecieron las retenciones, el Estado debería haber publicado una serie de modelos económicos mostrando cómo los distintos tipos de explotaciones podían soportar esas retenciones. Por otro lado, el sector agropecuario se opuso violentamente a ello y tampoco mostró cifras objetivas que asentaran su posición. Y también se cometió un profundo error: el Gobierno no es una entidad similar a las agropecuarias. Son cosas muy distintas. El Gobierno representa (por lo menos teóricamente) los intereses generales. Las entidades del sector agropecuario representan los intereses de sus afiliados, que no siempre coinciden en forma absoluta con los intereses generales. Como en cualquier actividad, en el sector agropecuario hay que recortar beneficios propios en beneficio del interés general.

—Pero al menos es destacable que, por primera vez, se forma una Mesa de Enlace entre entidades muy distintas...

—Bueno, en cuanto a esas entidades, yo creo que también ha habido un error. Lo mismo que de parte del Gobierno. Las entidades se presentan como representativas del sector agropecuario y el Gobierno las toma como tales. Pero el último censo agropecuario nos dice que sólo el 12% o 15% de las explotaciones están afiliadas a alguna entidad gremial. Y hay alrededor de un 30% que están afiliadas a cooperativas. O sea que la mayor parte de las explotaciones no están afiliadas a ninguna entidad. Por supuesto que las entidades son respetables, en la medida en que representan a sus asociados, pero allí hay un error de las entidades cuando se presentan como representantes de todo el sector. Y el Gobierno comete otro error en aceptar que representan a todo el sector. Lo cual no quiere decir que no puedan sentarse a conversar y discutir, pero aceptemos la realidad... Nadie puede negar la importancia que están adquiriendo los autoconvocados, que han llegado a organizar actos a los cuales invitan a las entidades gremiales. Cosa que, en realidad, es un absurdo, porque deberían ser las entidades gremiales las que invitaran a sus afiliados y, marginalmente, a los no afiliados. Aquí, es al revés.

—Como ingeniero agrónomo, ¿qué piensa del problema con la leche, con los tamberos pidiendo un peso el litro en el tambo, desde hace meses?

—Ahí hay un problema fundamental, que es el margen que existe entre el precio al consumidor y el precio al productor. Me parece que es exagerado. La lucha justa debe darse por disminuir ese margen. Luchar solamente por aumentarle el precio al productor que, con los márgenes actuales, aumentará el precio al consumidor, me parece que no es el único fin. En Francia, por ejemplo, se ha establecido desde hace tiempo que el precio al productor es el 50% del precio de la leche en las góndolas de los supermercados. Nosotros estamos muy lejos de esa relación. Yo no digo tampoco que la misma relación que hay en Francia sea justa en la Argentina. Pero sí creo que debe estudiarse y que, en beneficio del consumidor, hay que trabajar en ese punto porque, reitero, sólo pensar en el precio al productor sin considerar la justicia de los márgenes de comercialización es olvidarse de los intereses generales o del consumidor.

—Cuando hablábamos recién, ingeniero, del tiempo transcurrido, usted señalaba los errores cometidos de uno y otro lado... De acuerdo con su larga experiencia, si hoy usted tuviera poder de decisión, ¿qué diferencias introduciría en esta situación campo-Gobierno?

—Plantearía una cuestión política. El poder de decisión de una persona tiene muy poco valor si no está apoyado por una opinión mayoritaria firme. De manera que lo que yo pueda pensar en este momento no sé si, honesta y sinceramente, responde a lo que la mayoría de la población desea. Justamente, en este momento, la mayoría de la población tiene muy poca orientación, precisamente por los errores que han cometido el Gobierno y las entidades agropecuarias al no clarificar objetivamente los fundamentos de sus posiciones. Por supuesto que yo no haría lo que pensaba en 1974... No porque entonces estuviera mal, sino porque las circunstancias han cambiado. Más allá de que las circunstancias endógenas han cambiado, hoy existe el muy serio problema de la recesión mundial. No sabemos realmente cuánto va a durar, y así como quienes no vieron venir esta crisis se equivocaron, también los que hablan de una crisis de uno o dos años lo hacen sin fundamento. Lo que sí creo es que estamos inmersos en una crisis mundial que nos va a perjudicar mucho. Posiblemente nos tome en una situación bastante mejor que la de otros países y, desde ya, mucho mejor que la que tuvo la Argentina en la crisis del 30.

—Desde ya, son crisis diferentes. Pero el que mira la situación desde afuera no puede dejar de advertir que, si bien el mercado inmobiliario o la industria automotriz presentan terribles quebrantos, los alimentos no van a dejar de consumirse. Por lo tanto, es urgente que nos pongamos de acuerdo para vender lo que producimos. En una palabra, ¡comida!

—Sí, se van a seguir consumiendo alimentos, pero en menor cantidad, porque habrá gente que va a pasar hambre. Descarnadamente, éste es el panorama: gente que va a disminuir su consumo e irá cada noche a acostarse con hambre. Gente que va a cambiar la calidad de su alimentación al substituir alimentos caros por otros más baratos. O sea que, efectivamente, vamos a vender alimentos, pero no en las cantidades que podían pensarse para un mundo en mejor situación que la actual. Posiblemente la demanda de carne disminuya mucho más que la de trigo. En una palabra: la gente de menos recursos acabará comiendo más polenta y menos bifes...

*Horacio Giberti. Su trayectoria es imposible de resumir, se destacan algunos hitos: entre 1973 y 1974 fue secretario de Agricultura de la Nación en el gabinete de José Ber Gelbard, el ministro de Economía de Héctor J. Cámpora. Antes, desde 1958 a 1961, presidió el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Fundó, además, el Grupo de Estudios Agrarios (GREA) y es su Director. Es Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tenemos el honor de que presida el Comité Editorial de nuestra revista Realidad Económica y además es Presidente Honorarios de nuestra institución.

Magdalena Ruiz Guiñazú. Es una de las periodistas más importantes de la Argentina, distinguida con innumerables premios. Conduce diariamente Magdalena Tempranísimo


Fuente: Diario Perfil - 15.03.2009

17.4.09

Cinismo

Hallazgo de Tavos:

"América Latina no está en una mala situación: ha acumulado muchas
reservas. Ahí podríamos ver un efecto benéfico del Fondo: como esos
países tenían malos recuerdos de los préstamos del FMI, prefirieron no
tener que acudir más al Fondo y acumularon reservas".

Lo dijo Dominique Strauss Kahn, el director gerente del FMI en un
reportaje del diario El País de España.

Teniendo en cuenta que la hipótesis es correcta, y que quién la enuncia es el director del FMI, si suponemos que el susodicho no comulga con la idea de disolver la institución que preside, lo que debiera desprenderse de esto es un cambio violento de política, basado en asignar créditos sin condicionalidades, dejar de promover políticas de atraso cambiario y timba. Sin embargo... a los primeros que salieron a rescatar son a los países como Hungría y cía que replican el esquema de la convertibilidad en argentina: inmensos déficit de cuenta corriente, endeudamiento, etc. Y las condicionalidades son más duras aún que las que padecimos nosotros, pobres argentos. Es decir, van a rescatar a los países en los cuales aquellos a quienes representa el FMI (el mundo de las finanzas) tienen mucha guita invertida y si los abandonan pierden capital a lo loco con las devaluaciones.

Por otra parte, si se considera que los desbalances globales son un problema (cosa que no necesariamente compartimos), y uno atribuye la profundización de los desbalances a que el mundo emergente empieza a auto-asegurarse para evitar al fmi, la conclusión sería que por culpa del fondo estamos en flor de descalabro macroeconómico. Y este muy campante se jacta del enorme favor que nos hicieron...

15.4.09

¿Industrial o anti-dinsutrial?

La lectura diaria de los blogs amigos (a esta altura deberíamos preguntarnos si alguien quiere ser amigo de nuestro escuálido blog) nos llevó al debate Heller- Morfi del otro día. Una de las pocas arremetidas de Morfi en la que la respuesta del cooperativista no me convenció fue la siguiente: para el pichicho es un arrebato de irracionalidad postergar las devoluciones de IVA, es una política claramente anti-industrial. La idea detrás de la insistente aseveración del pichicho es que al retacearle al sector productivo esos pesitos se le recortan los márgenes, cae la rentabilidad y como cosecuencia se estropean los incentivos a la inversión y al crecimiento de la producción.

¿Tiene asidero esta hipótesis? ¿Suena convincente?

El sentido común liberal calculo que argumentaría que, efectivamente, sacarle plata a los empresarios en este contexto es una locura, porque profundizaría el espiral recesivo.

Ahora, si nos ponemos keynesianos, la cosa cambia un poquito...

La hipótesis del pichicho se basa en algunos supuestos un tanto cuestionables. Por ejemplo, que
la crisis argentina se debe a una merma en la tasa de ganancia que resulta de una caída en los márgenes empresarios (lo que se quedan por cada unidad vendida). Si esto fuera cierto, el pichicho estaría en lo cierto.

Pero... resulta que el nudo de la crisis no pasa por ahí. El problema radica en la caída de la tasa de ganancia, sí. Pero derivado de la menor velocidad de rotación. Esto es, como cae la actividad en todo el mundo, las empresas, y en particular las que exportan, venden menos y ganan menos por ese motivo, y no por caída en los márgenes.

En este punto uno podría argumentar que mayores márgenes podrían compensar la caída en la ventas. Pero el punto es que si la capacidad instalada de la industria alcanza para abastecer a la demanda externa, cosa que efectivamente ocurre, las ganancias empresarias que se derivarían de mayores márgenes no se traducirían en más inversión, ni nada por el estilo. El resultado de darle márgenes a la industria en un contexto como este sería, problablemente, una mayor demanda de dólares, o fuga de capitales. Acaso, ¿alguien invertiría en un escenario como este en el que nadie sabe cuando termina la recesión? ¿Alguna empresa retendría trabajadores porque gana mucho por unidad vendida, aunque venda la mitad que hace un año?

¿Qué hacer entonces para contrarrestar el shock de demanda? ¿Cómo comprensar la caída en la tasa de ganancia derivada de las menores ventas?

La receta keynesiana es relativamente simple: estimular la demanda agregada. Tipicamente en contextos recesivos y de elevada incertidumbre, en los cuales el sector privado es reacio a gastar, el sector público debe ocupar su lugar para evitar que la cosa se ponga negra para todos. Uno de los problemas que enfrenta Argentina, así como buena parte del mundo en desarrollo, radica en que gastar a cuenta de emisión monetaria genera más incertidumbre y corridas contra la moneda doméstica. Teniendo semi-vedada esta opción, que sería la más fácil de implementar, lo que queda es incrmentar la capacidad de gasto "genuina" del sector público. Cómo decía un reconocido profesor de la UBA, en las crisis hay que sacarle a los líquidos (los que cuentan con dinero que no van a gastar) para darle a los ilíquidos (los que necesitan dinero que van a gastar). Y el ejemplo del pichicho se ajusta a esta definición. Si le sacamos a las empresas que tienen elevados márgenes pero no tienen perspectivas de crecimiento y por lo tanto no van a invertir, y le damos al estado que va a gastar la plata en planes de vivienda, estímulos a la compra de 0 Km, heladeras, bicicletas, etc, estamos incrementando las ventas en el mercado interno, y recomponiendo la tasa de ganancia más y mejor que si optáramos por la alterantiva canina. Porque si la recomposición de la tasa de ganancia está dada por rotación, para ser efectiva necesita de empleados, insumos, etc, y por lo tanto deriva en un nivel de actividad menos deprimido y menos pérdida de empleo. En cambio si la alternativa para sostener la tasa de ganancia es darle mayores márgenes a los empresarios, el resultado será menos actividad, más fuga de dólares y menos empleo.

¿Estequemexplico?

PD: El argumento no niega que haya sectores que necesitan cierta recomposición de los márgenes, pero no son la idnustria automotriz y la siderurgia, claramente; sino más bien los mercadointernistas como los textiles y otros muy intensivos en el empleo de trabajo nacional.

¿Volvemos?

Vamos a hacer un intento a ver si sale...

6.4.09

Crisis? What crisis?

Parece que este camino ya lo hemos recorrido alguna vez...
(la línea azul empieza para los tres gráficos en junio de 1929 y la roja en abril del 2008)

Gráficos tomados de acá. La nota se consuela señalando que aunque sea ahora la política monetaria y fiscal respondió más rápido, siendo más expansiva en ambos casos.
Alcanzará?

PD: no deja de sorprenderme la velocidad con que cae el comercio mundial. Que será de nuestra tan vilipendiada globalización? Mostrará la fortaleza necesaria para pasar el sacudón?